30/01/2026
Estamos atravesados por la llamada “época dorada” del Hip Hop argentino, de eso no hay ninguna duda. Más allá de una vigencia de casi treinta años en nuestro país, ahora es cuando más está brillando. No es algo que sólo se haya concentrado en la Capital Federal, sino que ha sabido expandirse por todo el país. De hecho, uno de los semilleros más grandes que tenemos si a rap nos referimos es Santa Fe (destacando Rosario), trayendo desde allí artistas increíbles que dominan el juego y han aprendido a moldear este arte según sus gustos. Además, con el paso de los años, en nuestro país la cultura Hip Hop se adueñó de las calles e hizo que lxs pibxs salieran a rapear para expresarse. 
La popularización de “la payada actual” en las plazas se hizo notoria alrededor de una década atrás, lo cual impulsó el sonido que hoy tanto disfrutamos. Las palabras de aquella gente por momentos discriminada o excluida de la sociedad pudieron ser parte de un movimiento con un significado puro detrás como lo es el del Hip Hop . Y así, con el paso de los años, llegamos a 2025. 
Algo para reconocer es la calidad con la que arribamos a este nuevo ciclo, con discos que se pueden considerar “clásicos”, artistas experimentando sonoramente a más no poder, gente haciendo lo imposible para poder vivir del arte, aunque eso conlleve subidas y bajadas constantes; pero al fin y al cabo con un hambre voraz por mostrar sus obras a un público que cada vez se agranda más y -lógicamente- espera trabajos de muchísima mejor calidad. 
De esta manera nos dirigimos a esta hermosa provincia antes nombrada, Santa Fe, aunque haremos énfasis sobre todo en la “Cuna de la Bandera”: Rosario. Allí miramos a la zona oeste hasta encontrarnos con los artífices materiales de una obra de rap 100% argentino: Nasir Catriel y Fasciolo. Dos jóvenes que detrás de sus pantalones anchos y sus chombas Tommy Hilfiger han preparado un cóctel de emociones presentado en un LP de trece canciones, con mensajes políticos, recuerdos nostálgicos, deseos futuros y un éxtasis de festejo por donde se lo mire; el nacimiento de su obra llamada Ballet para las Masas.
El que esté con el oído atento seguro conoce a Nasir Catriel por el circuito de batallas de freestyle, un intérprete que siempre ha destacado por sobre otros por esa forma de expresarse tan característica. Por lo general se le escuchan referencias que no suelen verse a menudo en la “carta principal” del freestyle más competitivo del país, referencias bien raperas y nacidas desde un profundo amor a la cultura Hip Hop. 
Este disco  venía cocinándose desde hace tiempo y finalmente vio la luz en diciembre del año pasado. Es un trabajo empezado tiempo antes de coronarnos con la tercera estrella de campeones del mundo y que lleva años siendo revisado y reanalizado con el fin de marcar un hito histórico dentro del Hip Hop nacional. A mí me emociona desde que empieza hasta que termina. Nasir recorre su vida y relata su sentir, lo hace con la expresividad digna de un tango, con samples de ese género, pero llevado hacia el rap más puro que puede haber. A eso se le suman las referencias de las que hablamos antes, pero aún más enroscadas e impensadas, algunas de las cuales se vuelven difíciles de captar si no sos argentino o contemporáneo a los personajes y hechos que nombra. 
En el camino de expresión de su propia vida, muestra imágenes tan vívidas de sus circunstancias que con sólo cerrar los ojos podés imaginarlas y sentirlas. Marca las bases desde el minuto uno con el primero de sus temas, llamado “Argentina 78”, en el cual dispara la memoria activa de la última dictadura cívico-militar sufrida por nuestro país. 
Allí también hace referencia al cine argentino, más precisamente a Nueve Reinas y al director Bruno Stagnaro: “Tengo que retratarlo como Bruno Stagnaro Pizza, birra y faso para todos los olvidados”, además de cerrar el tema con un coro detrás, mientras se escucha el relato de José María Muñoz que da comienzo al mundial realizado ese año, entremezclado con los reclamos desesperados de las Madres de Plaza de Mayo que piden ayuda a los periodistas holandeses para exigir al gobierno que aparezcan sus hijos.
Siguiendo el mismo hilo hay canciones como “La Habana, la Claudia”, donde se muestran dos caras de una misma moneda, poniendo como foco el personaje de Diego Maradona. La Habana suena oscura, más reflexiva: “ya viví la guerra y me encerré en la oscuridad”; cuando de la nada, en un cambio repentino de violines, se escucha a un Nasir más romántico, hablando de enamoramientos y refiriéndose a su amor eterno, la que sería su “Claudia”. De esta manera, presenta la forma de narrar lo que siente y con ello hace que el oyente se sienta cercano a lo mismo. 
Con solo dos tracks Nasir ya nos envuelve en sentimientos, vivencias e incluso ideologías políticas. Ballet para las Masas se transforma así en una oda cultural de nuestro país en la que todo convive: cine, poesía, farándula, fútbol. Aquello que representa al suelo argentino o como popularmente se dice el “ser argentino”.  Ahondando un poco más en la cuestión política, ya de por sí la portada (realizada por Tuerto) presenta el título de la obra junto a una foto del luto que se impuso tras la muerte de quien supo ser primera dama en otra época de la historia nacional: Eva Duarte de Perón.
También hay que tener en cuenta que las colaboraciones que aparecen en el álbum no son elecciones al azar, sino que están a cargo de raperos (excepto uno) de Santa Fe o Rosario que le dan este toque federal. A dos temas de comenzar aparece uno de los “Golden Boyz”: Sirio en “Las nuevas olas”, donde Nasir dice una frase que lo corona en el lugar más alto del argentino a niveles políticos: “vamos a abrir champagne en el balcón de la Rosada”. Sin embargo, no olvida que realmente coronarse consiste en que tu pueblo te ame. De ese mismo modo también está presente el personaje “del Diego de todos” dentro de la obra:

“Mi hermano conoció a Cappadonna y Maradona por eso es que me emociona si ovaciona estas rabonas”, dice en “Cuando habla el Dt”. “Haciéndome espacio Diego contra el Catenaccio”, relata en “Los Lunes” con Ana Milagros. “Me ato los cordones suena Life is life”: da inicio a los versos de Nasir en “Otros Ojos”. Y esas son solo algunas de las referencias que podemos encontrar al ídolo del pueblo. Nasir no lo olvida y lo rememora en cada barra que puede, inclusive en dos o tres ocasiones en una misma canción. Con referencias a Julio Sosa, sampleos de Litto Nebbia, bandoneones de Aníbal Troilo y cantos de Mirtha Defilpo, se teje una bandera que porta pureza de música argentina. 
Que un tema se llame “Siglo XXI, Cambalache” (aún más problemático y febril diría yo) presenta una clara conciencia de nuestra cultura, más sabiendo la historia que tiene el tango en nuestro país, un género que ha sabido ser de clase alta pero que hasta que no sonó en Europa la élite local lo despreció. Poco a poco fue adoptado por barrios carentes que hicieron de ese sonido un bastión propio de una cultura barriobajera.
Con todos estos detalles, Nasir se diferencia de sus anteriores obras (Jelly 24 y Una Edad Dificil Para el Arte de Amar), jugando con el trap o experimentando con sonidos incluso más pop. Esta obra que Fasciolo produce y se pone al hombro utiliza plenamente música nacional.
En su breve pero increíble aparición rapeando en “Cuando Habla el Dt”, el productor nos deja en claro cómo funciona el dúo entre estos dos amigos, una complicidad ya mostrada en programas como “Jerga Sudaka” cuando hablando del disco se refirieron a este tema y lo demostraron acompañándose en los coros. La felicidad de ambos al relatar todo eso demuestra que es un disco realista, salido de las entrañas de una amistad argentina, crecida en barrios vulnerados, pero con un corazón disfrutando a pleno.
La aparición del venezolano Ser G Soul en el skit llamado “Saludos Prima”, resulta muy interesante. Este rapero es el único que hace presencia es una especie de puente entre países hermanos, latinoamericanos y con dolencias parecidas. El caribeño narra una llamada telefónica a un familiar y le comenta lo que anda viviendo por estos lares. Es el “argentino” que fue adoptado por las plazas argentinas, el que en esas rondas de freestyle estaba presente, aunque no hubiese nacido ni en la capital ni en nuestro territorio. Un argentino más que mira con esos ojos de esperanza a nuestra tierra tal como nosotros la vemos. Ser G sabe jugar con el concepto de la obra, además de que sabe qué significa “empezar de abajo y escalar”: “este disco es magia, obras millonarias sin tener con que”.
Se cierran las colaboraciones con la aparición de dos rosarinos estrellas de la actualidad: Brapis y Tuerto, “El Uritorco” y el homónimo “Ballet para las Masas” respectivamente. Con dos instrumentales más pesadas que las que se vienen escuchando, oís a Tuerto y marca la misma crudeza que podemos encontrar en su obra “No Eyez On Me”. A la vez se presenta una dualidad cuando Catriel entra y trae consigo una paz increíble, mientras Tuerto presenta un boom-bap más oscuro. Incluso es posible trazar un paralelismo entre dos barras, “Ballet para las masas, es un nuevo comienzo, triste pero cierto, corrupción y amenaza”; mientras que Nasir en una ola de serenidad dice: “Ballet para las masas, es el mejor mañana”. Dos puntos de vista diferentes.
“El Uritorco” traído junto a Brapis hace referencia al famoso cerro cordobés, ese mismo donde se habla de avistamientos de ovnis y el misticismo que lo rodea, leyendas, energía espiritual nunca vista y demás cosas que lo hacen especial. El integrante de “Caliope Family” le muestra su agradecimiento a Nasir por darle un espacio en su obra y dice “con fe moví el Uritorco”, “cortá el ciclo que heredaste”, entre otras frases de catálogo.
Brapis nunca falla, y lo demuestra una vez más, representando a Barrio Cerámica, siempre rememorándolo. Este tema tiene un tinte más espiritual: se habla de victorias y a la vez del peligro de un sistema ya compuesto en contra de las minorías.
“Aprendimos a reconocer si son cortes o un fierro”, “El Hip Hop sube el valor de los que menos estiman”, relata Brapo en sus líneas, comiéndose el tema por completo, haciendo más que una canción para cerrar el disco: un himno de superación y de admiración al barrio. Lo bueno de saber que hay maestros en todas partes, aunque estos sean escondidos sistemáticamente.
De este modo llegamos al final, “La vuelta a los Diaz” un juego de palabras entre la palabra “días” y el apellido de nuestro protagonista. Catriel rememora su niñez y nos deja un poema hecho una canción de rap en la que nos presenta la vulnerabilidad de la infancia, los recuerdos bonitos y los que duelen, el esfuerzo sobrehumano de una familia humilde que hacía magia por ver a su hijo y familia felices. Habla de aprendizaje, y cierra diciendo: “me enseñaron de todo menos cómo pasa el tiempo, creo que me hubiera abrazado mejor a esos momentos”. Es la melancolía de la vuelta a esos días, que culmina con un coro de niños cantando una parte de la canción “Rambo” del grupo Sucesores de la Bestia. “Alguna vez volviste a la plaza y observaste a los niños jugar”.
Ballet para las Masas no es una simple obra de rap argentino: es un sentimiento, un recuerdo, quizás un antes y un después en cuanto a sonido y mensaje dentro de nuestro rap. Una composición hermosa y dolorosa como ella misma sabe ser, como una rosa, o quizás algo más que eso nacida de lo bajo de la sociedad: una flor de loto. 
En sólo trece canciones Nasir Catriel y Fasciolo nos ofrecen una clase magistral de cómo expresar que la vida tiene altibajos, aunque sin embargo siempre puede haber un mejor mañana. Memorias de un pueblo golpeado y tristeza por un sistema manejado por gente a la cual no le importa la sociedad a la cual tendrían que guiar. Ballet para las Masas ya es del pueblo, de las masas justamente. Una obra para una comunidad, una cultura que nos hace sentir el amor a flor de piel y entender que el dolor a veces se ahoga en un mar de lágrimas. Que no se repita un Argentina ‘78 es el deber de un pueblo con memoria y que entiende de qué lado debe estar parado.
Para cerrar, quién mejor que el propio Catriel para describir su obra: “un homenaje a nuestro suelo y nuestro cielo, nuestro pasado y nuestro futuro mezclados en este presente incierto donde la única seguridad es que somos ARGENTINOS; al igual que todos los samples y todas las letras de este disco. De todas y todos, Ballet para las Masas en todas las plazas del país".

Juan Pedro Meraglia

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